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Introducción a la fotografía submarina

NIKONOS V

Hace años, en cualquier parte del mundo y en cualquier punto de buceo te podías encontrar a alguien preparando meticulosamente los equipos de fotografía submarina con los que se iba a meter en el agua. Llamaban poderosamente la atención pues eran, habitualmente, voluminosos y pesados además de escasos precisamente por estos dos aspectos y por otro no menos importante, el precio. Eran analógicos lo que significaba que durante la inmersión había que ser muy prudente a la hora de disparar pues teníamos la limitación de la capacidad de fotos  que tuviera el carrete y los resultados obtenidos se veían cuando revelabas, no antes. En esta época uno de los buques insignia y referente de la fotografía submarina fue la Nikonos, una cámara sumergible directamente a 50 m, fabricada por Nikon y que llegó a tener varias ediciones. Ahora es una pieza de colección, aunque todavía hay unidades perfectamente operativas.

La era digital marcó un antes y un después en la fotografía en general y la submarina en particular. De unos años a esta parte los equipos de fotografía acuática se han democratizado de tal manera que ahora mismo es difícil no encontrarte en los mismos puntos de buceo, que comentaba al inicio, sean centros de o cruceros específicos de buceo la mayor parte de los integrantes de la inmersión con su propio equipo. Ya sea con una compacta, una sin espejo o una DSLR, dentro de su carcasa estanca, o una simple cámara de acción con un brazo telescópico. Son incontables las imágenes y vídeos presentes en redes sociales reflejando con más o menos calidad los fondos marinos de gran parte de nuestro planeta.

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EQUIPOS DE FOTOGRAFÍA SUBMARINA

La mayoría de estas personas persiguen únicamente llevarse, en un documento gráfico, el recuerdo de lo que han visto y han vivido bajo el agua para compartirlo con familiares y amigos. Además la cantidad de oferta de todo tipo de equipos existente que ha hecho que los precios se ajusten en gran medida, las tarjetas de memoria tienen tanta capacidad de almacenamiento que es muy fácil volver de un viaje de buceo en un destino paradisíaco como Maldivas, después de una semana de estancia, con la friolera de 4 o 5000 fotos, si no más, pero la pregunta es: ¿cuántas son realmente buenas?. La disciplina submarina es quizá una de la más exigentes y a diario hablo con personas que me expresan su frustración pues no les salen las fotos como las que han visto hacer a otro integrante de la misma inmersión.

Esto se puede deber a muchos factores, pero ahora mismo el equipo más básico es susceptible de realizar fotos y vídeos más que aceptables y que comprender todos y cada uno de los factores que afectan a la fotografía bajo el agua es determinante para que el resultado final sea una imagen de calidad.

En esta sección voy a ir escribiendo todos los conceptos inherentes a la fotografía submarina desde un prisma claro y sencillo, perfectamente entendible, huyendo de tecnicismos que dan mucho empaque al texto pero que complican mucho en entendimiento de determinados conceptos, máxime cuando, como buceadores sabemos que la presión a la que nuestro cuerpo está sometido bajo el agua ralentiza nuestra capacidad de pensar, por lo cual, como comento en los cursos que imparto “voy a intentar hacerlo fácil”.

Aunque algunos de los lectores de este artículo sean buceadores titulados, lo que sí tengo claro es que la inmensa mayoría son fotógrafos que no bucean y que cada vez hay más oportunidades de realizar determinados trabajos fotográficos dentro del agua y unas veces por desconocimiento de qué es lo necesario y otras por que lo ven, a priori, complicado, se deja de lado un posible trabajo que puede reportar además de los correspondientes ingresos una nueva forma de hacer y entender determinados conceptos de la fotografía y de ofrecer a nuestros clientes un producto con una creatividad diferente.

Lo primero que debemos saber es que el buceo recreativo como actividad regulada por ley, necesita de una titulación para poder practicarse. He conocido recientemente un caso de un fotógrafo profesional, sin titulación de buceo,  al que contrataron unas fotos post boda y que según las estaba realizando en una playa del sur, perfectamente equipado con un equipo prestado; máscara, aletas, neopreno, chaleco, regulador y botella de aire comprimido, pues bajo el agua respiramos aire, no oxígeno como se cree habitualmente, se le acercó la Guardia Civil, le pidió la documentación y al no disponer de ella le puso la consiguiente denuncia.

Para poder utilizar un equipo de respiración autónoma, que es lo que realmente está regulado, es necesario estar en posesión como mínimo de la titulación que acredite como buceador de nivel de entrada y que permite sumergirse hasta una profundidad de -18 m. Esta titulación se denomina Open Water Diver o buceador 1 estrella FEDAS. Estas titulaciones las otorgan los instructores profesionales de buceo tras superar las pruebas teórico-prácticas de las que se compone el curso y que se suelen realizar en el transcurso de una semana. Es un curso ameno y divertido en el que hay una parte teórica que va enfocada a conocer el equipo, física y fisiología del buceo, anatomía, primeros auxilios, salvamento acuático, entorno de buceo, las señales internacionales para comunicarnos bajo el agua, la planificación y control de las inmersiones  y la práctica enfocada mediante una serie de ejercicios a poder desenvolvernos bajo el agua de una manera cómoda y sobre todo segura.

Existen numerosas certificadoras de la actividad de buceo recreativo a las que están adscritos los instructores. Las titulaciones sirven para desempeñar la actividad en cualquier parte del mundo y no caducan. Las más reconocidas a nivel mundial son PADI, SSI, ACUC, FEDAS/CMAS, etc y titulados por cualquiera de ellas se puede realizar la actividad, alquilar los equipos necesarios pero sobre todo utilizar un equipo autónomo con seguridad, responsabilidad y sabiendo qué tenemos y qué no tenemos que hacer.

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NUNCA NOS APOYAREMOS EN EL FONDO O LOS CORALES

Como todo esto que os he contado antes, tiene la finalidad de realizar fotografía submarina, lo primero y fundamental es dominar perfectamente nuestra flotabilidad dentro del agua pues, ahí abajo, no podemos apoyarnos en sitio alguno o poner trípodes pues dañaríamos irremediablemente el medio marino. Tenemos que tener presente que un arrecife coralino tarda miles de años en generarse y no podemos dañarlo para conseguir una foto.

El momento de sumergirnos por primera vez con un equipo de imagen es exactamente el mismo en el que nos encontremos cómodos y seguros bajo el agua, con el perfecto control de nuestra técnica y cuando nuestros movimientos y control del equipo de buceo que llevamos puesto se haga de una forma automática sin tener que pensar, es decir cuando tengamos la experiencia de unas cuantas inmersiones realizadas. Solamente en ese momento estaremos preparados para poder añadir un equipo fotográfico y que nuestra inmersión sea segura para nosotros y para el medio.

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UNA VEZ QUE DOMINEMOS NUESTRA TÉCNICA DE BUCEO, PODREMOS AÑADIR UN EQUIPO FOTOGRÁFICO

Un equipo de fotografía submarina se basa principalmente en una cámara fotográfica dentro de un recipiente estanco, la carcasa, al que tendremos que poner sistemas de iluminación, flashes o focos y otros accesorios que iremos viendo paso a paso en cada uno de los artículos y en ellos iré explicando como bajo el agua nada se comporta igual que en tierra, nosotros, la luz, las focales de nuestras cámaras, etc. nos hacen tener que esmerarnos mucho más para sacar una buena foto, pero solamente el hecho de estar en un mundo tan bello y silencioso, al que muy pocos tenemos acceso,  es tan gratificante que “sufrir” un poco merece mucho la pena.

Juan José Sáez Méndez

 

 

 

 

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